Discrepancias en el deseo sexual de la pareja: cuando uno quiere más que el otro

couple_in_bedEl deseo sexual es algo que puede crear conflictos en la pareja. Sí, conflictos y te explicaré por qué.

Para empezar, el deseo sexual es la atracción sexual hacia otra persona, con quien se quiere tener relaciones sexuales. Este deseo varía de persona a persona y, como alegan muchos sexólogos, es muy fuerte al principio de la relación entre novios o esposos, pero luego puede mermar.

Cuando el deseo sexual fluctúa en la pareja, casi siempre al pasar bastante tiempo juntos, surgen discrepancias y hasta discusiones en la pareja. Esto porque mayormente uno de los dos —el hombre o la mujer en una relación heterosexual— tiene un impulso sexual más alto que su par. Es decir, hay un integrante con un estímulo sexual alto (high desire partner, en inglés), mientras la otra persona prefiere no tener una frecuencia alta de relaciones sexuales (low desire partner, en inglés). Generalmente, se señala al varón como el individuo con un deseo sexual mayor, pero hay féminas cuyo impulso sexual sobrepasa al de su compañero. Estas discrepancias también se dan en relaciones de parejas de un mismo género.

“Ella no quiere conmigo”

Supongamos que en un matrimonio heterosexual, el hombre es el que quiere tener relaciones sexuales una o dos veces al día, mientras su compañera prefiere sólo tener tres o cuatro actos sexuales a la semana. Esto es lo que se conoce como discrepancia en los niveles del deseo sexual.

¿Qué problemas acarrea esta disconformidad? Primero, el esposo se siente rechazado con frecuencia al ella no querer sostener relaciones con él. Segundo, la mujer menciona una excusa tras otra excusa para no acostarse con su cónyuge. Tercero, en algunos casos pueden darse situaciones en que las discrepancias sexuales muy prolongadas lleven a la mujer a sostener sexo sin tener deseos o a practicar el sexo compasivo para complacer a su marido. Otro escenario que puede darse es el de la infidelidad de parte de la persona con la libido más fuerte.

También puede darse la situación en el que el marido culpa a su esposa y la tacha de frígida, de no quererlo o no desearlo y hasta de serle infiel. La esposa, por su parte, puede pensar que él es difícil de complacer, insaciable y hasta un enfermo sexual.

Ahora bien, pronunciar pretextos como “tengo dolor de cabeza”, “no me siento bien hoy” o “tú siempre quieres más y más” no satisfacen a nadie. En vez de evitar la situación, es mejor enfrentarla. Hablar con tu pareja de por qué no estás lista para hacer el amor con él cada vez que quiere —en muchas relaciones los ajetreos diarios o los cambios en los niveles hormonales pueden afectar el deseo sexual—, pero que estás dispuesta a trabajar en ello. Y, por supuesto, seducirse mutuamente de nuevo no es mala idea.

El sexo compasivo o sostener relaciones sexuales sin deseo no son parte de la solución, son actos erróneos que afectan la relación. Mientras uno piensa en tener relaciones sexuales sea como sea, forzando el acto o prometiendo “terminar rápido”, la otra parte acepta con tal de “complacerlo por un momento”, para que deje de insistir o para que no “busque en otro lado lo que no obtiene en la casa”. En ninguno de estos casos, la pareja se siente satisfecha, y mucho menos se obtiene placer.

De cualquier modo, el sexo piadoso tampoco es lo ideal. De nuevo, sólo tratar de complacer a una parte es una contrariedad. Ninguno de los dos sentirá satisfacción sexual.

¿Quieres hacerlo conmigo_¿Por qué hay diferencias en el nivel de deseo sexual en la pareja?

Hay varias razones para que la frecuencia de sexo varíe en la pareja. Como ya se mencionó, las jornadas diarias pueden hacer que al final del día uno quede sin energía y rendido en la cama. El estrés es otro factor que puede disminuir las ganas de tener sexo. Los horarios entre parejas pueden alterarse durante el día, ocasionando que sea difícil encontrar un momento para compartir juntos o dificultando los ánimos de tener relaciones sexuales en la noche.

Otras razones que pueden disminuir el deseo sexual es cuando uno de los dos presenta algún cambio de emoción, como por ejemplo, depresión o no se siente cómodo con su estado físico. Hay enfermedades que pueden ocasionar que el deseo sexual disminuya. De hecho, ¿quién quiere tener sexo cuando padece un catarro fuerte o alguna enfermedad grave? Y, como se mencionó, los cambios hormonales pueden afectar las ganas de tener sexo. En otras palabras, los niveles bajos de testosterona en los hombres o de estrógenos y de progesterona en las mujeres entorpecen el impulso sexual.

Además, los problemas en la relación pueden generar que ambos se distancien de forma física o emocional. Un buen consejo es que traten de arreglar sus diferencias; que entiendan que aunque suele haber muchos conflictos en toda relación, deben remediarlos de la mejor manera posible.

¿Cómo solucionar estas discrepancias?

La solución puede ser difícil, pero si se trabaja en ello, puede haber un acuerdo entre ambos. Como se dijo antes, hablar del tema es lo recomendable. Si ambos llegan a un acuerdo de que quizás en vez de hacer el amor con mucha frecuencia, dos o tres veces a la semana es suficiente para obtener mayor satisfacción sexual, entonces porqué no intentarlo. En muchas cuestiones de la vida, la calidad es mejor que la cantidad.

Refuercen la relación de nuevo. Escuchan y comprendan a su cónyuge. Hablen de sus gustos, de qué les provoca satisfacción y de lo que desean en general. No importa si lo que la otra persona dice no es lo que esperas escuchar, no estés a la defensiva. Traten de entenderse mutuamente y de superar sus diferencias. En otras palabras, fortalezcan esos vínculos que en un principio les hacían estar sumamente enamorados, y que permitían que no pudieran mantenerse separados por mucho tiempo. Buscar atraerse, seducirse y compartir actividades en común ayudan a aliviar los problemas en la relación. Y por supuesto, no está demás regalarle de vez en vez esas flores o chocolates que tanto le apasionan.

Finalmente, si la solución a sus diferencias es muy cuesta arriba, se recomienda que visiten a un terapista de pareja. El terapista o un sexólogo que tenga experiencia orientando a parejas, pueden dar consejos o hasta proveer ideas para que ambos intenten solucionar sus discrepancias en el deseo sexual.

Enlaces de las fuentes:

How to Deal with Desire Discrepancy – Couples Institute Couples Institute | http://ow.ly/VQiF302rZPd

The sexologist: Different Levels of Sexual Desire Between Partners in a Couple | http://ow.ly/r1Ad302v48s

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